lunes, 20 de septiembre de 2010

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La lanza de mi silbido

Si como solía escuchársele a Borges, cada escritor elige sus antecedentes literarios, podríamos inferir que cada lector busca eco entre las voces de miles de autores hasta dar con la que es de su elección, aquella de la cual se siente heredero.
Con canciones como esta me pasa algo similar pero invertido. Es quizás su letra la que busca eco en mi, la que va de oreja en oreja hasta caber en la forma de la mía como si estuviésemos hechos para ser complementarios.

Me voy quedando (escuchar)
Cuchi Leguizamón

Me voy quedando ciego
la luz titila en mis huesos,
sólo la noche derrama
su esperanza en el silencio,
dorado, herido
por lunas que pasan cantando.

Me voy quedando solo
lejos del cielo y el tiempo,
entre huellas desoladas
sin mujeres y sin perros
que huelen los rastros
por donde transitan los sueños.

Estribillo
A veces no sé quien soy,
la lanza de mi silbido
va alborotando recuerdos
desenredando caminos,
mientras mi risa
cae en el abismo.

Me voy quedando huraño
embalsamando destinos.
No me arrepiento de nada
el bien y el mal son olvidos,
estuches del aire que guardan
la pena y el grito.

Me voy quedando libre
sin arribos ni regresos.
está sobrando el alma
para cantarle a los huesos,
curiosos de rumbos
que linden sabores eternos.