lunes, 20 de septiembre de 2010

,

No me exilies de tu boca

Una de esas muestras de un género inmortal, que trasciende las fronteras y las modas. Saltando una generación, el tango nos vuelve a dar autores que saben del género y lo actualizan sin que pierda identidad. Porque responde a una búsqueda universal, alojada en el mismo rincón del hombre que no ha cambiado en ciento treinta años ni va a cambiar. Por eso resuenan mitos isótonos y sagas eternas.
Si chicanear es proceder con artimaña, forzando las formalidades, he aquí un abuso de formalidad que me encanta:

Juguete Rabioso (escuchar)
Acho Estol (La Chicana)

Veterano del insomnio,
soy un viejo prematuro.
Se me cansan las palabras
no es una forma de hablar.

Tengo una viola italiana,
cuando hay hambre no hay pan duro.
El Mario me la endereza
pero se vuelve a doblar.

Para garpar el casorio
y el anillo vendí el coche.
Inocente adolescente
rematé mi libertad.

Soy un yonqui de la tele
sin volumen a la noche,
como pa no molestarla,
aunque ella ya no está.

Loca, no me exilies de tu boca
por la culpa que te toca
mencioname una vez más.
Típico de mí que vivo en pena
se me da una mano buena
y la tengo que arruinar.

Vos te esmeraste conmigo
a mi vieja le dijiste que me ibas a domar.
Mi revolución era apariencia
me perdiste la paciencia cuando estaba por flaquear.

Fui tu juguete rabioso,
fui tu mito encadenado.
Me tomaste de amuleto,
un flaco para tu cruz.

Me amigué con tu retrato,
cuántas veces lo he besado.
Y lo abrazo preocupado
cuando se corta la luz.

En mi guitarra atorranta
hay un tango agazapado,
percanta que me amuraste
no te puedo ni cantar.

No me sale más lirismo,
tengo un verso atragantado
donde te mando a la mierda
después vuelvo a suplicar...