domingo, 6 de febrero de 2011

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difusionalterna

Desde que decidí empezar a publicar mis textos en internet experimenté un alud de sorpresas. Esta suerte de supermadriguera que nos enchufa sistemáticamente a un caudal caótico de basura y datos rizomáticos tiene sus reductos y canalejos amigables. Uno de mis túneles preferidos es el que se abre hacia la difusión independiente. Pequeñas editoriales, revistas diminutas, bitácoras lilliputienses, espacios alternativos para hacer públicos trabajos que hasta hace no mucho tiempo parecían tener que debatirse entre la mecánica del Mercado Editorial y el Olvido Absoluto. Estos espacios alternativos surgen en medio de la cosa, no como centro ni equilibrio, no como justa medida ni como mínimo común múltiplo, sino como tangente necesaria, como rayo disparado, como fuga de gas, falla en el dique, equívoco. 
Tengo el placer de haber abierto la ventana para encontrar uno de estos espacios en el grupo Escrituras Indie. A fines del año pasado publicaron una brevísima antología de microensayos míos llamada Tzantza. Pueden descargar o leer o encargar sus ejemplares, junto a otros poetas, cuentistas y ensayistas a quienes admiro especialmente.

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