miércoles, 27 de abril de 2011

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Pirueta y pantomima

Entre todos los lectores escritores sobresale Don Miguel de Unamuno, a quien agradezco cada tanto el nombre de este blog, como el mejor paratextista que ha existido jamás. Y es que, si paratextista fuera un término válido, su trabajo consiste en confundir e indefinir, tal como le hace decir a su propio Victor Goti que es quien suscribe el prólogo a Niebla.
Unamuno propone un borramiento de los límites entre texto y paratexto, entre autor y personaje, incluso entre lector y autor. Y lo hace desde un lugar seriamente lúdico, abortando las seguridades binarias realidad-ficción, mentira-verdad, seriedad-humor. Es que se puede ser en serio y en broma, dice, y a mi entender se debe.
No todo es lo mismo, justamente es la heterogeneidad la que permite indefinir.
Confundámonos.