domingo, 24 de abril de 2011

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Revés

Me gusta espiarte mientras vos fingís desconocerme. La liviandad con que mirás el aire vacío cuando hacés de cuenta que no estoy detrás del ojo de la cerradura, del otro lado del aire refractado. Y me gusta verte pasear por la calle o la plaza. A veces tengo que morderme las manos para no tocarte, o la lengua para no gritarte y hacerte ver que todavía estoy en el revés de cada gota de oxígeno que rodea tu piel cubierta de maquillaje. Te vas deseando que al volver no sientas mi presencia, y yo me quedo esperando que vuelvas para morderme otra vez las manos de ectoplasma.