viernes, 22 de julio de 2011

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Veo gente muerta

Cansado de escuchar lamentos sobre padres violentos, madres ausentes y madrastras asesinas, el Dr Malcom Crowe decidió retirarse de su profesión de caza-fantasmas-neuróticos y flotó hasta el campo en busca de paz. En el camino, se le apareció más gente muerta de la que podía soportar. Acudían a él por su consejo profesional, primero un espíritu de ojitos claros que quería recuperar a su novia Demi que se había hecho lesbiana con una medium negra llamada Whoopi después de una tremenda noche de trío en la que el invisible había quedado notablemente afuera de la fiestita.
Más tarde se topó con un arcaico espectro que todavía intentaba comunicarse con su hijo homónimo. También un ectoplasma maniático llamado Gozer el Destructor quien por algún trauma misterioso odiaba los campamentos y acariciaba una miniatura del hombre de Michelín.
Cuando el Dr. Crowe creyó haberse librado de todos los aparecidos y llegó finalmente a su rancho en el campo, la visión de una mujer lo conmovió un instante y lo horrorizó inmediatamente. La fantasma rubia de rulitos estaba desesperada, porque su ángel enamorado acababa renunciar a la inmortalidad para vivir con ella cerca del lago, y a la muy estúpida se le dio por andar en bici sin manos en medio de la ruta para dar de frente contra un camión.
Todavía, mientras escucha el llanto monótono de la blonda, se lamenta de seguir creyendo en la consciencia después de la muerte, instancia sin la cual se habría ahorrado los disgustos más grandes de su vida.


The Sixt Sense, M. Night Shyamalan, 1999