lunes, 5 de septiembre de 2011

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Bifurcaciones del paisajista

Con la mueca irónica de quien ofrece alguna pista para disipar un acertijo, Borges impone sus condiciones de lectura. Prólogos sucintos articulados por negaciones y divergencias, tal es el caso de los dos prólogos que vemos en Ficciones, por nombrar un caso que sirva de ejemplo.
Salto al laberinto confiando mi integridad e inteligencia a ese huso de Ariadna, como si al resolverlo me volviese más grande, más sabio, más heroico. Y no. Con suerte, ese hilo también fingido me dé lo mismo que el enigma de la esfinge le dio a Edipo: la entrada a un problema mayor e irresoluble.

1 comentario:

  1. Temo advertir que tampoco existe el hilo ni el laberinto, es más, temo que no exista Ficciones. En fin, es probable que Borges sea una invención. (la sra de los pasillos, adentro del pasillo que no sabe si existe en realidad)

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