jueves, 3 de noviembre de 2011

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Velas azules sobre el mar muerto

Bradbury / Crónicas marcianas

Algo ha terminado de quebrarse como al crujir de los pasitos de unos niños que juegan a chapalear entre cadáveres secos como si lo hicieran sobre hojas otoñales. Marte es tierra desierta. Lo lamentan los mares de arena y las ciudades muertas con un quejido mudo. Lo saben los fantasmas telepáticos. La cultura es la huella que dejé en la arena antes de que el viento la deshaga. Marte es elegía y soledad. Bradbury no quiso que fuera la utópica órbita en la que resplandecen héroes y villanos. La rapsodia marciana es un suspiro apagándose, un réquiem de todo lo que muere y puede morir.

Al cerrar el libro, el intruso extravía la mirada en un horizonte ficticio. Sabe que también terminarán en Marte algunos de sus sueños. Si no todos.

2 comentarios:

  1. Que poética forma de narrar. A veces discuto con fanáticos de la poesía que no aceptan otra versión, que la poesía está presente de tantas maneras en la prosa, en una imagen, una idea o un pensamiento... hasta en una mirada sobre el mundo.

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  2. otra vez...es aterrador que los horizontes de B. se acerquen tanto a la realidad...más aún: es aterrador que uno se acostumbre.(otra vez, la señora de los pasillos...desde un pequeño y engreído planeta)

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