Continuo, el reino de lo indiferenciado. Importa un modo de confundirse, de menguar hasta ocuparlo todo. La noche tiene eso de borramiento y, a la vez, es la hoja en la que se ha trazado el esquema de la ley. El límite llega con el sol, la dicotomía. Una raya anaranjada impone el pliegue y ahí donde muere una superficie nace la que sigue. De día, el continuo es cúbico: hay pared, piso y techo. Por eso la noche es el ámbito de lo fantástico, porque no hay demarcación visible y todo está al alcance de tus pies planos.

Maldito duende
Enrique Bunbury (1990) (Escuchar)

He oído que la noche es toda magia,
y que un duende te invita a soñar
y sé que ultimamente apenas he parado
y tengo la impresión de divagar. 

Amanece tan pronto
y yo estoy tan solo
y no me arrepiento de lo de ayer.

Si las estrellas te iluminan
y te sirven de guía
te sientes tan fuerte que piensas
que nadie te puede tocar.

Las distancias se hacen cortas,
pasan rápidas las horas
y este cuarto no para de menguar
y tantas cosas por decir,
tanta charla por aquí
si fuera posible escapar de este lugar.

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