martes, 20 de marzo de 2012

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Mujer poliédrica

El la conferencia del 29 de marzo del 83 dada a estudiantes de la Columbio University de Nueva York (texto que en algunas ediciones aparece como nota preliminar), Italo Calvino explica un poco la génesis de Las Ciudades Invisibles. Se refiere a un modo de escribir que lo pone a él, como escritor, a la par del aventurero que toma nota de sus viajes. Apila carpetas con hojas más o menos ordenadas según se ajusten a la etiqueta del lomo. Se parece a una definición forzadamente etimológica de la palabra "leer", asociada a raíces indoeuropeas relacionadas con la cosecha: leer es cosechar. Nuestro viajero va guardando apuntes como si fueran bayas o especias y, al hacer un alto, cuando el frasco o la canasta están saciados, es el momento de ver para qué sirve todo eso. Qué clase de medicina o alimento se obtendrá de tales ingredientes. 
Ni por casualidad ni por capricho, Las Ciudades Invisibles encuentran este principio literario. Es que son elementos de catálogo, de boticario, de cartografía, de archivo. Una exquisita taxonomía de nombres femeninos que es cada lugar y todos los lugares imposibles, como una mujer diamante.