jueves, 20 de junio de 2013

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Un arma blanca

García Lao, Cómo usar un cuchillo

(Reseña para Tela de Rayón)


La escena del crimen siempre convoca, me llama a reconstruir el relato que, como un hilo enredado o un rompecabezas, está esperando ser algo distinto de lo que es. Podría decirse que el ambiente,mientras se enfría y endurece lentamente, produce un llamado (una alarmita imperceptible) para que alguien venga a devolverle el sentido, a reunir sus partes, a animarlo.

Es un espacio quieto, si se lo ve en una fotografía forense, pero posee una vibración inquietante, algo que no puede dejar de producir relatos.

Fernanda García Lao es una de las que oyen esa alarma y da lugar a los textos que componen este libro, como un modo de desbordar desentido la escena del crimen. Donde no sólo fue necesario meterse en el cuerpo de los personajes (escribir es penetrar), sino concebir cada elemento en función del espacio que ocupa y su rol dentro de esa arquitectura.  Lo sugieren, incluso, los planos que aparecen como encabezado en tres cuentos. A modo de paratexto, revelan que hay un tratamiento del espacio.

Tanto la sexualidad como cierto humor negro también muestran algo de esa evisceración, y de la necesidad de que haya un cuerpo dispuesto a ocupar el papel del que va a ser desplegado, desbordado, despojado.

La mayoría de estos relatos tienen algo de lo escénico teatral o cinematográfico en su construcción, donde se hace perceptible una coreografía de roles. Y en todos, desde ese centro geométrico que constituye el cuento que da título a la antología, aparece el arma, oblicua e intransigente,co-implicada en la médula misma de cada relato.

Porque un cuchillo es una herramienta para hacer lugar,crear distancias, establecer el corte. Y para darle entidad son necesarias tanto la mano del asesino como el cuerpo de la víctima. En ese triángulo de implicados se hace presente la geometría, que no es otra cosa que el estudio del espacio.

Al fin y al cabo, un cuchillo es un arma blanca, igual que el papel.